La silueta femenina

Con los años y los embarazos la silueta femenina se modifica poco a poco. Sin embargo, los cambios más notables e importantes se producen a partir de los 45 años (edad media de la pre-menopausia). La pre-menopausia es un periodo de duración variable que precede a la menopausia (cese definitivo de la menstruación), la cual puede prolongarse desde los 6 meses hasta los 10 años. Por tanto, a partir de los 45 años algunas mujeres pueden comenzar a notar algunos problemas en su ciclo menstrual; las reglas son de flujo irregular, a veces muy seguidas y a veces muy distanciadas entre sí incluso varios meses.

El origen de estos desórdenes es la disminución de la producción de hormonas sexuales (progesterona y estrógenos), que anuncian el fin de la fecundidad. Este descenso de hormonas se acompaña de molestias tales como los sofocos, la retención de líquidos y los cambios de humor : angustia, depresión, irritabilidad e insomnio. Si bien los cambios hormonales son los principales responsables de tales molestias, el contexto psicológico también influye. Las mujeres temen perder su identidad femenina y sufren de manera más o menos marcada la pérdida de su fertilidad.
Por otro lado, la carencia de estrógenos es responsable de una disminución de la masa muscular unida al descenso del metabolismo basal. Este cambio provoca modificaciones corporales caracterizadas por una preponderancia de la masa grasa en detrimento de la masa magra, a veces acompañado de un aumento de peso.

Cuando este equilibrio se rompe en favor de un exceso de aporte energético y un gasto insuficiente, se da el aumento de peso.
Ahora bien, a partir de los 45 años el metabolismo basal, que representa entre el 60 y el 70% del gasto energético, va disminuyendo un 4-5% cada 10 años. Esta disminución del metabolismo basal está correlacionada directamente con el descenso de masa muscular e inversamente relacionada con el aumento de masa grasa, sin que podamos determinar cual de los procesos es el origen de los demás.

Así toda reducción de masa magra con aumento de masa grasa contribuye a la disminución del metabolismo basal. Este auténtico « círculo vicioso », insuficientemente compensando por una disminución de los aportes energéticos en la alimentación y un aumento o mantenimiento de la masa muscular con ejercicio físico, puede ser el origen de un aumento de peso y de modificaciones corporales. Un bajada del 5% en el metabolismo basal es responsable de una retención de 20.000 kcal/año, de manera que un desequilibrio del 1% entre la energía absorbida y la gastada se puede traducir en un aumento de peso de 1,5 kg/año.

Tanto los extractos de Mate como los de Guaraná y Té verde aportan cafeína (naturalmente presente en estas plantas), estimulante general del organismo. Actúa aumentando la termogénesis (el tercer componente del gasto energético). Se trata de estimular el gasto energético cuando el individuo está en reposo (por ejemplo, aumentando la termogénesis post-prandial). De esta manera es posible compensar la bajada del metabolismo basal médiante el aumento de la termogénesis.

Para paliar las variaciones hormonales de la premenopausia, se aconseja recurrir a las fitohormonas. Son más de 300 las plantas que contienen fitoestrógenos, como por ejemplo las isoflavonas de soja.
Las isoflavonas son compuestos químicos activos naturales que , una vez ingeridos, actúan en el organismo de forma parecida a las propias hormonas, es decir, a los estrógenos. Por esta razón se les llama “fitoestrógenos” aunque su efectividad sea de 100 a 1000 veces menor que la de los estrógenos sintéticos o los naturalmente producidos por el organismo.

Por otra parte, hay que señalar que la práctica regular de ejercicio físico también va a hacer inclinarse la balanza energética hacia el lado beneficioso y ayuda a mantener la masa muscular.