Este protocolo estará indicado en casos de inmunodepresión, infecciones frecuentes, prevención de infecciones e infecciones activas.

Zinc (citrato, gluconato)

De 30 a 50 mg al día, con las comidas.
Recomendación: Para reducir la duración del resfriado común se recomienda administrar comprimidos masticables de zinc cada 2 ó 3 horas mientras se esté despierto y hasta que los síntomas del resfriado remitan.

Características

El sistema inmunológico no funciona apropiadamente si no hay suficiente zinc en el cuerpo. Varios estudios han demostrado que los complementos de zinc, administrados
en dosis nutricionales, incrementan la resistencia a las infecciones, incluso cuando la nutrición de zinc es normal.

Vitamina C

El rango de dosis habitual para el apoyo general del sistema inmune es de 500 a 1.000 mg al día. En el tratamiento de infecciones activas será de, como mínimo, 500 a 1.000 mg, 2 a 8 veces al día, repartidos a lo largo del día y administrándose con las comidas. Nota: Hay distintas formas de presentación de la vitamina C: ácido ascórbico (polvo, comprimidos y cápsulas), ascorbatos minerales (por ejemplo, ascorbato cálcico), ascorbato y metabolitos de la vitamina C (el pH neutro de la vitamina C en forma de Ester-C hace que su paso a la sangre se realice de modo mucho más rápido y que su permanencia en el organismo sea el doble que la forma de ácido ascórbico), escaramujo, acerola y presentaciones que combinan la vitamina C con bioflavonoides.

Características

Se ha demostrado que la vitamina C tiene efectos inmunoestimuladores, que incluyen el aumento de la respuesta a la función leucocitaria, el incremento de los niveles
de interferón (es el factor químico especial que lucha contra la infección vírica y el cáncer), el aumento de la secreción de hormonas tímicas y la mejora de la integridad de la superficie de las membranas mucosas11-13. Numerosos estudios clínicos apoyan el empleo de vitamina C en el tratamiento de enfermedades infecciosas. Además de en el catarro común, la vitamina C también se ha demostrado de utilidad en otras infecciones14. Los niveles de vitamina C se vacían rápidamente durante el estrés de una infección, así como en las enfermedades crónicas15.

Vitamina A
y betacaroteno

Para el uso general, lo razonable es una dosis de vitamina A de 5.000 UI para hombres y 2.500 UI para mujeres. Durante una infección aguda, una única dosis de 50.000 UI durante uno o dos días es segura incluso para bebés (la administración a bebés solamente se hará con prescripción médica y bajo su estrecha supervisión). De todos modos, las mujeres que puedan estar o prevean quedarse embarazadas, no deben emplear suplementos de vitamina A (es preferible el empleo de betacaroteno). Para los carotenos, una dosis diaria de 25.000 UI (15 mg de betacaroteno) es razonable para el mantenimiento general a la salud16. La dosis recomendada de betacaroteno para el apoyo inmune es de 25.000 a 50.000 IU (15 a 30 mg). Para aportar una amplia gama de carotenoides de una manera natural, es preferible utilizar preparaciones
de complejos de carotenoides (por ejemplo, a partir de alga Dunaliella salina) en vez de suplementos de betacaroteno aislado.

Características

Habitualmente, se conoce a la vitamina A como la vitamina antiinfecciosa, puesto que es necesaria para el normal funcionamiento del sistema inmune. Los individuos deficientes en vitamina A son más susceptibles a enfermedades infecciosas en general, pero especialmente a las infecciones virales. La deficiencia de vitamina A predispone a un individuo a una infección y, además, los depósitos de vitamina A se reducen drásticamente durante una infección. Las células de la piel y las mucosas (las células que recubren las vías aéreas, el
tracto digestivo y tracto urinario) funcionan como una barrera que forma la primera línea defensiva contra las infecciones. El retinol y sus metabolitos mantienen la integridad y la funcionalidad de estas células. Está demostrado que su deficiencia reduce la respuesta a los leucocitos T y B, a los mitógenos y antígenos también deteriora la fagocitosis, afecta a las respuestas de los anticuerpos y afecta negativamente a la producción de IgA.

Aceite
de hígado de tiburón

De 1.000 a 2.000 mg de aceite de hígado de tiburón (conteniendo un 20% de alquilgliceroles).

Características

Algunos tiburones de aguas profundas, incluyendo especies encontradas en Groenlandia e Islandia así como en aguas cercanas a Nueva Zelanda, poseen enormes
hígados ricos en unos compuestos protectores naturales llamados alquilgliceroles que tienen el potencial de favorecer la producción y estimulación de los glóbulos blancos de la sangre, elementos importantes del sistema inmune en la lucha contra la enfermedad y la infección. Además de alquilgliceroles, el aceite de hígado de tiburón contiene vitaminas A y E, ácidos grasos omega-3, oligoelementos y escualeno, una sustancia grasa con propiedades antibióticas naturales.

Astrágalo
(Astragalus
membranaceus)

De 545 a 1.090 mg al día de extracto de raíz de astrágalo (estandarizado para un mínimo de un 0,5% de glucósidos y un 70% de polisacáridos).
Recomendación: Para aumentar la inmunidad, es conveniente tomar astrágalo durante la temporada de resfriados y gripes, al menos durante un mes, a principios de otoño y de
este modo generar defensas que combatan a estas enfermedades durante el invierno.

Características

Las investigaciones indican que el astrágalo actúa estimulando los siguientes factores del sistema inmune: aumenta la actividad fagocitaria de monocitos y macrófagos,
la producción de interferón (éste se une a la superficie de las células y estimula la síntesis de las proteínas que previenen la infección vírica), la actividad de las células asesinas naturales, así como la actividad de las células T y otros mecanismos antivíricos. Estudios clínicos realizados en China han demostrado que esta planta también es efectiva cuando se utiliza para la prevención del resfriado común. Además, se ha observado que reduce la severidad y duración de los síntomas del resfriado común, y que aumenta las cifras de leucocitos en la leucopenia crónica (afección caracterizada por una concentración baja de leucocitos).

Hongos medicinales

Aportar una combinación de varios hongos (por ejemplo, Phellinus linteus, Coriolus versicolor, Agaricus blazei, Lentinula edodes, Grifola frondosa y Ganoderma lucidum) para maximizar la respuesta inmune. La dosis recomendada variará según las distintas presentaciones. Por ello, se deberán seguir las indicaciones del fabricante. Se recomienda ingerirlos en ayunas o fuera de las comidas, acompañados por un zumo cítrico (de naranja, mandarina, pomelo o limón). Asimismo, estará muy indicada su ingesta en combinación con suplementos que aporten vitamina C. Por otra parte, algunas plantas como la cúrcuma, el jengribe y la pimienta parecen colaborar en la mejora de la absorción intestinal de los principios activos de los hongos.

Características

Los hongos se comportan como Modificadores de la Respuesta Biológica (MRB) debido a que tienen la capacidad de mejorar la respuesta inmunológica; es decir, incrementan la habilidad del cuerpo para defenderse por si mismo de los invasores, ya sea un tumor o de bacterias y virus. Varios investigadores han llegado a la conclusión de que para maximizar la respuesta inmune es mejor una amplia variedad de polisacáridos y otros constituyentes a partir de distintos hongos. Como cada especie es única en su composición,
una combinación de varias de ellas logrará un espectro de acción aún mayor que el producido por una única especie y/o un único principio activo aislado.

Toda la información aquí publicada está sacada del Libro «Protocolos para la salud y el bienestar» Depósito Legal NA-2525/2010
La información presentada en esta publicación sólo tiene fines educativos e informativos
y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. Antes de iniciar un programa
de salud se debe consultar a un profesional. No se recomienda el uso combinado de
suplementos herbarios o nutricionales y medicamentos de prescripción sin el consentimiento
de un especialista.